LA REVELACIÓN MACHISTA EN LA OBRA: EL ENCIERRO DE UNA PEQUEÑA DONCELLA, DE ESTERCILIA SIMANCA

LA REVELACIÓN MACHISTA EN LA OBRA: EL ENCIERRO DE UNA PEQUEÑA DONCELLA,  DE ESTERCILIA SIMANCA

                                                                        Por: José Ángel Cantillo Ortiz, 23 de abril de 2017.

    Biografía de la escritora.

   Estercilia Simanca es una mujer wayuu, que representa un ejemplo de superación desde cualquier condición o nivel cultural. Sus escritos reflejan sus principios y raíces de su comunidad.

     Rocha Vivas, M. (2010). Pütchi. Pütchi biyá Uai. Precursores. Antología multilingüe de la  literatura indígena contemporánea en Colombia. Estercilia Simanca, wayuu del clan Pushaina, también conocida como Teeya, es escritora, diseñadora textil y abogada. Nació en 1976 en la ranchería El Paraíso, que forma parte del resguardo Caicemapa, ubicado en la baja Guajira. Sus antepasados maternos, como otras tantas familias wayuu, migraron al sur desde la alta Guajira buscando mejores condiciones de vida. Estercilia se gradúo como abogada en la Universidad Simón. Bolívar de Barranquilla. Un punto en común en sus trabajos jurídicos y literarios es su interés por la situación de la mujer wayuu. Literariamente comenzó a figurar con un libro de poesía: Caminemos juntos por las sombras de la sabana (2002), poemario con el que obtuvo el segundo puesto en el Tercer Concurso Nacional de Poesía convocado desde Barranquilla por la Corporación Universitaria de la Costa. “El encierro de una pequeña doncella”, cuento sobre el rito de paso de una púber wayuu, llegó a ser finalista en abril de 2003 en el Concurso Nacional de Cuento Infantil, convocado por Comfamiliar del Atlántico. (p.87)

     La historia que gira a finales del siglo XX,  alrededor del surgimiento de una estética literaria femenina que contiene sin lugar a dudas una voz legítima que se enlaza  con la realidad de la época, su cultura e identidad.  La desigualdad social, uno de los fenómenos tradicionales en donde la mujer ejercía poca actividad en la escritura latinoamericana,  se hondaba de poca valoración literaria, aunque algunas escritoras alzaron su voz por medio de la escritura, estaban sometidas a una ley del silencio. Grossi (1991). La ruptura de las condiciones estilísticas categorizadas en movimientos literarios de los hombres que  hacían parte de ese realismo mágico fundamentado   por un modernismo, que agrupó  el llamado boom latinoamericano. 

    Pero en la década de los 80, surge la inclusión del género feminista para la representación literaria. Una revolución que involucró la cultura de los pueblos y el retrato narrativo de muchas comunidades desde el relato de la mujer, que apunta no solo al lenguaje, sino a la representación en la literatura latinoamericana. Para Moncada, A. (2015) señala que:

“las mujeres, como productoras de conocimientos, somos una piedra molesta para el poder patriarcal. Temidas, perseguidas o deslegitimadas, enfrentamos la hegemonía de un sistema social que niega el valor de nuestros saberes, a la vez que se los apropia. Esta manifestación del patriarcado que bien podemos llamar androcentrismo, exalta la primacía de la razón masculina que se instituye como referente en el análisis y la investigación de los fenómenos sociales y materiales. En el reino de la mirada y el conocimiento patriarcal no hay espacio para la legitimidad de la sabiduría construida y transmitida desde, para y por la diversidad de mujeres.”(p.2)

     La realización de una consideración femenina impone un sello diferente, donde el escenario de la originalidad es mediadora de aportes erguidos en la autonomía escritural. 

     Del mismo modo, dentro de las investigaciones realizadas por la Universidad Simón Bolívar. Instituto de Altos Estudios de América Latina. (1986). Mundo nuevo: Revista de estudios latinoamericanos (Vol. 31). Señala que  hace casi cuarenta años, Elain Showalter publicó sus célebres artículos “Toward a Femi¬nist Poetics” (1979) y “Feminist Criticism in the Wilderness” (1981). Se incorporara una crítica de la feminidad que se desenvuelvan en una  “literatura canonizada”, donde se resalte la manera de sentir y expresar de  la mujer como “productora del significado textual”.   Con el objetivo de que la mujer ocupe un lugar significativo en la literatura, la contribución colectiva de posturas, aunque  en medio de un estatus masculino, lograron establecer un canon femenino que tomaría una incorporación de ideologías para una creación literaria. 

     Al abordar  la historia del surgimiento de la representación feminista, nos lleva a las iniciativas de las mujeres que te tuvieron como lugar o escenario su propia cultura. Las etnias que en sí, gozan de un carácter propio y original,  son fuentes de inspiración, y más aún,  si su interpretación  y descripción provienen de la misma autora que lo ha vivido.  

     Para  Perwak L. (2016). Gritos en el desierto: denuncia y resistencia en las obras de las escritoras wayuu Estercilia Simanca Pushaina y Vicenta María Siosi Pino. “La literatura indígena colombiana es un fenómeno relativamente reciente. En Colombia, a diferencia de algunos otros países latinoamericanos con poblaciones indígenas más significativas como el Perú y México, las voces literarias de los grupos indígenas no fueron ampliamente reconocidas hasta las últimas décadas del siglo XX. Durante los años 90 se estrenó en Colombia una nueva literatura nacional, esta vez escrita por los propios indígenas” (p.15).

     Una representación Cultural que  digiere  las obras de Estercilia Simanca, las prácticas y creencias de la comunidad wayuu en la región de la Guajira.

     Sin lugar a dudas ha sido meritorio el recorrido que ha tenido la escritora, el fruto de su trabajo que le ha permitido reconocimientos a nivel nacional, el reto de enfrentarse a una sociedad que no comparte sus costumbres pero a pesar de todo poder lograr sus metas y llevar en alto el nombre de la mujer wayuu.

     La originalidad en sus obras es esencia de una construcción literaria. Rocha Vivas, M. (2010) hace mención del reconocimiento que ha tenido “El encierro de una pequeña doncella” la cual fue incluida en la lista de  honor del IBBY (Internacional Board on Books for Young People). (p.88). 

     La historia es contada  desde un hablante sobre una niña en una etapa de pubertad,  la narradora  que parece ser omnisciente y testigo de lo que se desarrolla en la trama logra describir y percibir las emociones que ahondan la vida de la niña que tiene por nombre; Iiwa-Kashí. Esa mañana para ella no solía ser la misma en aldea, por un sagrado, el cual no entendía estaba siendo sometida a unos rituales que al parecer hasta ahí no eran tan grave. La pérdida de su cabello se convirtió en señal de inicio de lo que se vendría más adelante. Un encierro que sería el desprendimiento de una niña sobre aquellas cosas, personas, objetos que eran de gran valor. Tres años de encierro donde relata la autora surgen situaciones de flaquezas para la niña, que no podría tolerar los aparentes abusos de su tía, y su madre, incluyendo burlas por su condición. La historia da un giro repentino cuando en sus sueños una araña, le permite aprender la gran virtud de tejer. Esto haría que su situación cambiara y final mente se convirtiera en esa mujer adecuada que tanto era pretendida.


 LA DISCRIMINACIÓN FEMENINA A PARTIR DE UNA TRADICIÓN CULTURAL.

   Para  Rubio, S. P. (2003). Mujer, inmigrante y trabajadora: la triple discriminación (Vol. 36). Anthropos Editorial. Muestra una aproximación al concepto de discriminación de la mujer, definida como unas contradicciones de desigualdad que se distinguen en la estigmatización servicial de la mujer al hombre. En esa idea de crear una hija fuerte, que sea capaz de cumplir con ese paradigma tradicional, encadenando una libertad desde la cultura, donde no se mide primero una capacidad de supervivencia. Es arriesgado creer que cualquiera puede llegar a vencer los niveles de traumas a través de un encierro y cambiar un ritmo de vida, es desconcertante. Decidir si está bien o mal los rituales y las tradiciones de la cultura wayuu, seria atentar contra ella. Más sin embargo es inquietante como en la obra se nota por la escritora, un condicionamiento machista, que se involucra en las prácticas de la comunidad. 

     En la obra El encierro de una doncella, las manifestaciones de maltrato que aunque hace parte de una crianza ancestral, autóctona de la región, no deja de ser muestran de abuso de la mujer, y como asume esta las practicas impuestas por ancianas y madres, para que sirvan a sus futuros esposos. Simanca E, (2003). El encierro de una pequeña doncella.  “Terminaba llorando la pequeña doncella que aún no comprendía porque la habían encerrado.” (p.1). el sometimiento a sus mayores en notable, la fatalidad de separar o desprender la niñez de una joven para convertirla en mujer. La estética física de la mujer, su imagen están apegados a sus rasgos que más sobresalen, para la doncella su cabello era de mucho orgullo y fortaleza que luego se convertiría en motivo de burlas “La vieja Yotchón no hace otra cosa que decirme juche e puliikü- oreja de burro.”

     Es evidente la inconformidad e incertidumbre de la niña, con lo que pasaba a su alrededor. Simanca E, (2003). El encierro de una pequeña doncella “Y así toda esa rabia se tradujo en un incontenible llanto que comenzó esa mañana y terminó en el medio día con sollozos.”(p.1) 

     Moncada, A. (2015). El legado que recibimos de otras es un elemento que nos constituye y que, por mandato patriarcal, siempre rechazamos. Vanamente, acudimos a las genealogías paternas para acceder al conocimiento y ser legitimadas como productoras de éste, mas ese mundo nos excluye y mira –aún hoy con recelo. Corremos la carrera frenética hacia el deseo de los hombres que piden nuestra subordinación a sus instituciones y su palabra. Ilusas, creemos que hablamos en el nombre del padre cuando este ya nos ha enmudecido. (p.154)

      La muestra frenética primero del papel de la mujer en el matrimonio, subyugada bajo las órdenes del hombre, creando una especie de obligaciones. Y la urgencia que esta, sepa realizar actividades para complacerlo. Simanca E, (2003). El encierro de una pequeña doncella “Ahora resulta que tengo que mascar chicha para unos invitados de mi tío Shankarit.”(p.2)

     Que esté ligada al compromiso de aprender las labores de mujer. Simanca E, (2003). El encierro de una pequeña doncella “De Después supe que mi tata había traído más hilo para tejer y un saco de maíz para que prepararan la chicha. Pero esta vez me tocaba moler el maíz, picar la leña y prender el fogón.”




Bibliografías:

Simanca E, (2003). El encierro de una pequeña doncella.

Grossi, V. (1991). El triunfo del poder femenino desde el margen de un poema: Otra lectura del Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz. Mester, 20(2).

Perwak, L. H. (2016). Gritos en el desierto: denuncia y resistencia en las obras de las escritoras wayuu Estercilia Simanca Pushaina y Vicenta María Siosi Pino.

 Moncada, A. (2015). Cuando nuestras ancestras hablan: genealogías de mujeres indígenas y saberes del paülujutu’u (encierro) wayuu. Revista venezolana de estudios de la mujer, 20(45), 149-164.

Referencias:

Referencias:

https://www.loqueleo.com/co/autores/estercilia-simanca-pushaina#:~:text=Nace%20en%20la%20comunidad%20ind%C3%ADgena,de%20estudiosos%20de%20autores%20ind%C3%ADgenas.

https://pdxscholar.library.pdx.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=4017&context=open_access_etds

https://www.elexpreso.co/es/1565627235el-movimiento-feminista-en-colombia-historia-y-retos-parte-i

https://www.biblored.gov.co/programate/encuentro-con-la-autora-estercilia-simanca-pushaina

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